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HELLOWEEN El Regreso Más Esperado
Lo que muchos seguidores de Helloween esperaban ansiosamente, y algunos de los más críticos temían; el regreso del guardián más famoso en la historia del heavy metal, es un hecho irrefutable. “Keeper Of The Seven Keys”, ha vuelto para recordarnos su legado y demostrar que es el momento propicio para reencontrarse con el pasado y afrontar el futuro con optimismo, lejos de las dificultades que opacaron su trayectoria y pusieron en peligro su continuidad en la escena internacional.

Como tantas otras grandes bandas de la historia del rock, HELLOWEEN tuvo su tiempo para la gloria. Pero la fama cuesta mantenerla y las presiones externas para continuar en la cima del éxito pueden llegar a agobiar, sin olvidar los habituales choques de egos y las diferencias musicales en el seno del grupo.

Sucesores naturales de Scorpions y una de las bandas más representativas del heavy metal alemán de la década de los 80, iniciaron su carrera musical con el lanzamiento, en 1985, de un EP de título homónimo cuyos parámetros estaban más vinculados al speed meta, de moda en esos años, que a su posterior etapa más decantada hacia el heavy de potentes guitarras pero con un importante componente melódico. Una combinación que resultó primordial para que el grupo fuese conquistando cotas de mercado cada vez más amplias, con un paulatino aumento del apoyo del público.

Tras su virulenta irrupción en escena, en su siguiente grabación los matices se suavizaron, aunque sin perder garra. Con “Walls Of Jerico” (1985), empezaron a entrar en el terreno de las bandas que dominaban el universo heavy, como IRON MAIDEN y JUDAS PRIEST, entre otros pesos pesados del estilo. Apuesta que quedaría definida con la publicación del álbum que marcaría el destino del grupo germano, “Keeper Of The Seven Keys Part I” (1987).

El impacto a nivel mundial que tuvo la primera entrega del Keeper, llegó con cambios estructurales en el entorno de HELLOWEEN. Kai Hansen dejó las labores de vocalización, centrándose en la guitarra, y entró en acción Michael Kiske, quien aportó su particular registro melódico. De esta forma, Kai pudo formar un dueto de alto nivel instrumental junto a Michael Weikath, y el grupo alcanzó una dimensión altamente carismática.

La fórmula ganadora tuvo su continuidad al año siguiente, con la edición de la segunda parte del Keeper. Superando la primera, con un rotundo triunfo y acceso al Olimpo de los dioses del heavy metal, con reconocimiento general de público y crítica. Fue el cenit de su trayectoria, el punto desde donde empezó un lento declive, poco perceptible por el ojo conformista, pero asimilado por las mentes más clarividentes.

Se les presentó una difícil situación. Obviamente, debían mirar hacia adelante teniendo la responsabilidad de, como mínimo, mantener el nivel. Y empezaron los problemas. “Pink Bubbles Go Ape” (1991), rompió el silencio y una larga espera de tres años. El cambio de productor y la falta de ideas propiciaron la controversia entre los músicos y la pérdida del respaldo de parte del público.

La salida de Kai Hansen para formar GAMMA RAY, complicó más la situación. Su sustituto, Roland Grapow, nunca pudo superar su carisma. La edición de “Chamaleon” (1993), supuso un nuevo revés en cuanto al apoyo del público y sembró el desconcierto en la banda, que se completó con la marcha de Michael Kiske.

El descenso a los infiernos parecía inexorable pero, con la entrada de Andi Deris para hacerse cargo de las voces y la edición de “Master Of The Rings” empezaron a remontar el vuelo, ratificado dos años después. Con “Time Of The Oath”, el perfil positivo resurgió y la expectación volvió a formar parte de su entorno.

Sin embargo, alcanzar los niveles de popularidad de su etapa de esplendor no era fácil de conseguir. “Better The Raw” (1998) y “The Dark Ride” (2000) supusieron intentos de buscar nuevas técnicas y abrir fronteras. Pero los problemas con algunos de los miembros de la banda limitaban su efectividad.

Roland Grapow, se fue distanciando, nunca encontró su lugar y acabó por marcharse; Tras diversas deserciones, Stefan Kauffman, penúltimo intento de asentar el puesto de batería después de la trágica muerte de Ingo Swichtenberg, tampoco encajó en el grupo y por decisión propia regresó a ACCEPT. Hasta el propio Andi Deris pensó en dejarlo y buscar aires menos contaminados.

Pasaron tres largos años para que el grupo volviera a grabar, ya con Sascha Gerstner (FREEDOM CALL) en la guitarra. “Rabbit Don´t Come Easy” (2003), a pesar de contener ideas renovadoras, tampoco despertó excesivo interés.

La idea de resucitar Keeper Of… flotaba en el ambiente, su espíritu ganador ejercía un irresistible magnetismo. Sin embargo, la sombra de Michael Kiske pesaba demasiado y la responsabilidad les superaba.

El buen rollo entre todos los componentes actuales del grupo, incluida la incorporación del nuevo batería Dani Loeble (ex RAWHEAD EXX) y la compenetración de Weikath con Gerstner, motivó un replanteamiento de la situación. En un primer momento pensaron, incluso, en invitar a Michael Kiske para colaborar en algún tema pero, las declaraciones comentando que odiaba todo lo que el metal representaba, enfrió su relación con el grupo.Fue, un motivo más para emprender, de una vez, la grabación de la tercera parte de “Keeper Of The Seven Keys”.

Guste o no, lo cierto es que HELLOWEEN han rescatado un título mágico en su trayectoria. El esfuerzo por no defraudar ha quedado reflejado en unas composiciones que conectan con el pasado en un perfecta simbiosis. Su capacidad para reinventarse, sin perder identidad y no sonar desfasados, queda demostrada a lo largo del álbum.

La combinación de metal melódico con sus puntos agresivos, sigue presente; ahora, regenerado con el aroma de una madurez creativa que parecía estancada.

El compromiso de todos desbordó las expectativas más optimistas y, sin apenas darse cuenta, se encontraron con una considerable cantidad de material que determinó la posterior edición del álbum en formato doble, con cerca de 80 minutos de intensa música.

La característica principal que marca a “Keeper Of The Seven Keys – The Legacy”, son los dos temas que abren cada uno de los CD’s, con inusual duración y de estructura diversa y constantes giros rítmicos.

Una intro al estilo de ‘The Number Of The Beast’, de IRON MAIDEN, nos conduce a The King For A 1000 Years, un corte de 14 minutos con momentos épicos, partes de coros pegadizos, trallazos de guitarra repentinos, sutiles partes de teclados, guitarras que ofrecen lo inesperado y diversos giros estructurales. En definitiva, un completo alarde creativo de altísimo nivel, que continua en The Invisible Man, con Markus Grosskopf, superviviente de la formación original, dando la entrada con unas sugestivas líneas de bajo, antes de que unas dobles guitarras imaginativas nos envuelvan con eficaces armonías. Y es que, tanto Weikath como Gerstner se complementan con una precisión arrasadora, como lo demuestran en Born On Judgment Day, Silent Rain o Get It Up, el primero con un equilibrado aporte del bajo y una vigorosa batería a cargo del novato Dani Loeble, toda una revelación con las baquetas.

Pero el que HELLOWEEN se hayan sumergido en caminos intrincados para buscar la innovación, no significa haber perdido sus recursos más frescos y directos, esos que les dieron el calificativo de happy metal. En este aspecto, destaca el single, Mrs. God, con un inspiradísimo punteo de guitarra que se incrusta en el cerebro con una increíble facilidad. Tema en el que se incluye unos atrevidos toques funkys de bajo.

Otro punto importante es el trabajo de las vocales desarrollado por Andi Deris, genial a lo largo de todas las composiciones, modulando su garganta de forma camaleónica y aportando distintos registros y manteniendo una identidad genuina.

Algo importante a resaltar es que no se han acomodado en los ritmos fáciles, todo lo contrario, “The Keeper III” contiene un entramado instrumental lejos de convencionalismos, propio de la madurez alcanzada por años de experiencia.

La extensa Occasion Avenue, apertura del segundo CD, es una muestra de su compromiso con los sonidos más vanguardistas, mientras que Do You Know What You’re Fighting For, contiene algunos de los acordes más logrados del álbum, además de un espectacular solo de guitarra.

Como invitada especial en el tema Light The Universe, en un carismático dueto con Andi, aparece Candice Night, compañera de Ritchie Blackmore en su proyecto conjunto denominado Blackmore’s Night.

Grabado en Tenerife, nada hay que objetar a la impecable producción de Charlie Bauerfeind, perfecto para las exigencias que requería la grabación.

A modo de idea general, se puede decir que HELLOWEEN han encontrado el punto exacto donde la agresividad y la melodía forman una coherente propuesta donde pasado y futuro se funden para ofrecer un presente lleno de vitalidad.

Fecha: 16 Enero 2.006
Artículo: Locky
 
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